- I -

By Juan de Tassis y Peralta

Nadie escuche mi voz y triste acento

de suspiros y lágrimas mezclado,

si no es que tenga el pecho lastimado

de dolor semejante al que yo siento.

Que no pretendo ejemplo ni escarmiento

que rescate a los otros de mi estado,

sino mostrar creído, y no aliviado,

de un firme amor el justo sentimiento.

Juntose con el cielo a perseguirme,

la que tuvo mi vida en opiniones,

y de mí mismo y a mí como en destierro.

Quisieron persuadirme las razones,

hasta que en el propósito más firme,

fue disculpa del yerro el mismo yerro.