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By Juan de Timoneda

Naufragio, no te quejes de fortuna;

si de prosapia generosa vienes,

entiende que sus males y sus bienes

estables nunca son en parte una.

Si claro ves que sin razón ninguna

no rige sus mudanzas ni vaivenes,

menos razón alcanzarás, si tienes

poder para quejarte en su tribuna.

¿Sabes de qué podrías tú quejarte

con justa causa y valerosa suerte,

con alegre semblante denodado,

con espíritu sabio moderado?

porque más presto no quiso traerte

do amor, franqueza tanto se reparte.