Idilio salvaje – I

By Manuel José Othón

En tus aras quemé mi último incienso

y deshojé mis postrimeras rosas

Do se alzaban los templos de mis diosas

ya sólo queda el arenal inmenso

Quise entrar en tu alma y ¡qué descenso

que andar por entre ruinas y entre fosas!

¡A fuerza de pensar en tales cosas,

me duele el pensamiento cuando pienso!

¡Pasó! ¿Qué resta ya de tanto y tanto

deliquio? En ti ni la moral dolencia

ni el dejo impuro, ni el sabor del llanto

Y en mí, ¡qué hondo y tremendo cataclismo!

¡Qué sombra y que pavor en la conciencia,

y qué horrible disgusto de mí mismo!