Idilio salvaje – IV

By Manuel José Othón

En la estepa maldita, bajo el peso

de sibilante grisa que asesina,

irgues tu talla escultural y fina,

como un relieve en el confín impreso

El viento, entre los médanos opreso,

cantan como una música divina,

y finge, bajo la húmeda neblina,

un infinito y solitario beso.

Vibran en el crepúsculo tus ojos,

un dardo negro de pasión y enojos

que en mi carne y mi espíritu se clava;

y, destacada contra el sol muriente,

como un airón florando inmensamente,

tu bruna cabellera de india brava.