Idilio salvaje – VII

By Manuel José Othón

¡Es mi adiós! Allá vas, bruna y austera,

por las planicies que el bochorno escalda,

al verberar tu ardiente cabellera

como una maldición, sobre tu espalda.

En mis desolaciones, ¿qué me espera?

-ya apenas veo tu arrastrante falda-

una deshojazón de primavera

y una eterna nostalgia de esmeralda.

El terremoto humano ha destruido

mi corazón y todo en él expira

¡Mal hayan el recuerdo y el olvido!

Aun te columbro, y ya olvidé tu frente;

sólo ¡ay! tu espalda miro, cual se mira

lo que se huye y se aleja eternamente