- II - Al duque de Alba
Magnánimo Señor en quien se encierra
el esfuerzo valor y fortaleza
por quien la fe de Cristo y la grandeza
de España se sustenta en esta tierra.
Vuestra potente mano es la que aterra,
de Herejes y Traidores la braveza
y a todos los que habéis puesto en bajeza
con gran prudencia con justicia y guerra.
El Conde Ludovico en Frisa roto
huyendo se salvó de vos a nado
y aquel estrago no pondrá en olvido.
También se fue el de Orange mal tratado
con su potente ejército remoto
temiendo ser del todo destruido.