- II - La sonrisa
Ha muerto una sonrisa en mi ventana;
¿no has visto levantar a su alma el vuelo?
Murió por ti, tendida sobre el hielo,
cansada de esperar cada mañana.
Qué calidez, que calidad humana
exhibió en la antesala del recelo,
sin permitir que el hondo desconsuelo
oscureciera su ilusión temprana.
Se asomaba a la noche hora tras hora
con su visión de ti esperanzadora,
y a la luz de la aurora se asomó.
Pero en la paz del campo mudo y triste
no se oyó tu pisada, no viniste,
y dulcemente se desvaneció.