- II -

By Baltasar del Alcázar

Si el llanto, Febo, a tu deidad indino,

que los desiertos tésalos oían:

si los ojos de amor que te hacían

quedar en este mundo por vecino;

si los rubios cabellos de oro fino,

que con el fresco viento se esparcían;

si aquellas blancas manos que tenían

presa tu libertad, siendo divino,

está ya oscurecido en tu memoria

o por el tiempo o grave inconveniente,

vuelve a la vida tu amorosa historia;

y honra de hoy mas tu lauro eternamente,

pues le vemos ceñir con nueva gloria

del gran Cetina la ingeniosa frente.