- II -
Mira Rogelio el Mar que en ondas mueve
sus piélagos profundos contra el Cielo,
no ves como él a castigar el suelo
vapor convertido en rayos llueve.
Que ciego error ha despreciar se atreve
del mayor daño en el mayor recelo
por un ardiente juvenil desvelo
ira a que tantos escarmientos debe.
No salga Lisi, a recibir los males
prevenido el temor, ama y espera,
de un recíproco amor glorias constantes.
Pues cuando el Orbe ruinas padeciera
respetaran las iras celestiales
la verdadera fe de los amantes.