- II -

By Francisco de la Torre

Esta es, Tirsis, la fuente do solía

contemplar tu beldad mi Filis bella;

éste el prado gentil, Tirsis, donde ella

su hermosa frente de su flor ceñía.

Aquí, Tirsis, la vi cuando salía

dando la luz de una y otra estrella;

allí, Tirsis, me vido; y tras aquella

halla se me escondió y ansí la vía.

En esta cueva desde monte amado

me dio la mano y me ciñó la frente

de verde hiedra y de violetas tiernas.

Al prado y haya y cueva y monte y fuente

y al cielo desparciendo olor sagrado,

rindo de tanto bien gracias eternas.