- II -

By Hernando de Acuña

Cuando era nuevo el mundo y producía

gentes, como salvajes, indiscretas,

y el cielo dio furor a los poetas

y el canto con que el vulgo los seguía,

fingieron dios a Amor, y que tenía

por armas fuego, red, arcos y saetas,

porque las fieras gentes no sujetas

se allanasen al trato y compañía;

después, viniendo a más razón los hombres,

los que fueron más sabios y constantes

al Amor figuraron niño y ciego,

para mostrar que de él y de estos hombres

les viene por herencia a los amantes

simpleza, ceguedad, desasosiego.