- II -

By Hipólita de Narváez

Se fue mi sol y vino la tormenta,

que yo no espero de su ausencia menos,

y el cielo turquesado sus serenos

ojos cubrió, obligado de la afrenta

Un acento tristísimo revienta

entre los vientos de tinieblas llenos;

tiemblan las nubes con los roncos truenos,

arden los campos, el temor se aumenta.

Salió mi sol y de dorados jaspes

vistió su oriente, y de esmeraldas finas

los altos montes y las llanas tierras;

bordó las vagas nubes de giraspes,

sudaron rubias mieles las encinas

y blanca leche las azules tierras