- II -

By Jerónimo de Herrera

Mil veces digo, entre los brazos puesto

de Galatea, que es más que el sol hermosa;

luego ella en dulce vista desdeñosa,

me dice: «Tirse mío, no digas esto »

Yo le quiero jurar, y ella de presto,

toda encendida en un color de rosa,

con un beso me impide, y presurosa

busca tapar mi boca con su gesto.

Hágole blanda fuerza por soltarme,

y ella me aprieta más, y dice luego:

«No lo jures, mi bien; que yo te creo »

Con esto de tal fuerza a encadenarme

viene, que amor, presente al dulce juego,

hace que cumpla en todo su deseo