II

By José Zorrilla

De la luna de miel el alborozo

durando aún y de la boda el ruido,

la muerte, de su ser con el destrozo,

la hundió en la eternidad, no en el olvido.

Lloradla sin contén y sin rebozo

llorad a la mujer que habéis perdido;

que no amenguan la prez de Rey tan mozo

las lágrimas del Rey tan buen marido

Mientras su duelo el ánimo os destroce,

llorad con vuestro pueblo que la llora,

lloradla, Señor Rey Alfonso Doce;

perlas son vuestras lágrimas de ahora,

y el pueblo que su precio reconoce,

para vos las recoge y atesora.