- II -

By Lupercio Leonardo de Argensola

En vano se me oponen las montañas

con nuevos riscos de cuajada nieve,

y en vano el Aquilón sus alas mueve,

derribando cortijos y cabañas,

que el fuego que yo traigo en mis entrañas

bastará a derretirla en tiempo breve,

y si a luchar con él mi fe se atreve,

no será la mayor de sus hazañas.

Y si un hombre triunfó de su violencia,

pasando por los Alpes las banderas,

que llevaron a Italia muerte y luto,

no hallarán las que sigo resistencia;

que son de un Dios que abarca las esferas,

terrible, vengativo y absoluto.