- III -

By Antonio Mira de Amescua

Menudas hojas que del aire leve

recibís el continuo movimiento,

mar azul con espalda crespa al viento,

cuando animoso en soplos se os atreve;

Cielos, cuya gran máquina se mueve,

forzándole a seguir curso violento;

luna, que nos enseña rostros ciento

en el discurso de un espacio breve;

claro mar, cielo azul y luna llena,

hojas cubiertas de la escarcha helada,

que causáis torozón a cualquier potro,

Si a Zahara veis, manifestad mi pena;

pero si no la veis, no digáis nada;

¡Tanto me va en lo uno como en lo otro!