- III -

By Hipólita de Narváez

Leandro rompe, con gallardo intento,

el mar confuso, que soberbio brama;

y el cielo, entre relámpagos, derrama

espesa lluvia con furor violento

Sopla con fuerza el animoso viento,

triste de aquel que es desdichado y ama,

al fin al agua ríndese la llama,

y a la inclemente furia el sufrimiento.

Mas, ¡oh felice amante! pues al puerto

llegaste deseado de ti tanto,

aunque con cuerpo muerto y gloria incierta

Y desdichada yo, quien mar incierto,

muriendo entre las aguas de mi llanto,

aún no espero tal bien después de muerta.