In excelsis

By Federico Balart

Implacables doctores cuya ciencia,

preñada de rencor y de codicia,

da a Dios por atributo la malicia

que hierve en vuestra sórdida conciencia,

respetad su tranquila Omnipotencia

libre al par de flaqueza y de servicia;

¡no exijáis la crueldad a su justicia!

¡no taséis el perdón a su clemencia!

Mientras descarga el lóbrego nublado

que el monte atruena y el león asusta

en su cóncava gruta refugiado,

detrás del velo de la nube adusta,

el cielo azul, sereno y estrellado,

guarda su eterna mansedumbre augusta.