Intermezzo

By Eugenio Díaz Romero

¡Dolor infatigable ya no oirás mi lamento!

Mi cítara está muda, para cantar la garra

que se hunde en lo más hondo, vital del pensamiento

y del cuerpo la fibra sin piedad nos desgarra

Hoy no sufro ni lloro; estoy ágil, contento,

mi pecho está vibrante como el de mi guitarra

Tengo anhelos de vida, de amor, de luz, de viento,

de estallar en canciones como loca cigarra.

El azul me sonríe, me abisma en su dulzura

El agua me parece más límpida y más pura

Las hembras me enloquecen con sus bocas en flor.

No quiero saber nada de dudas y pesares,

no sufro, sólo quiero perfumes de azahares

y el beso de tus labios febricientes, Amor.