Introduce a una dama que se aficionó a un galán...

By Leonor de la Cueva y Silva

Puse los ojos ¡ay! que no debiera,

en quien ya de las flechas de Cupido

mostraba el tierno corazón herido,

para que yo sin esperanza muera.

Huir fácil me fue de la primera

ocasión que a tal daño me ha traído

con resistir mirar tan atrevido,

mas fui mujer, y al fin mujer ligera

Grillos amor me puso a los sentidos,

y la causa cruel de tantos daños

con sus regalos aumentó mis glorias,

pero sabiendo ¡ay Dios! que eran fingidos,

he sepultado en caros desengaños

mi firmeza, mi amor y mis memorias.