ITE MISSA EST
El santo sacrificio de amor ha terminado.
Murió como un suspiro el rito delirante.
Y del templo desierto ante al altar sagrado,
Ya no está de rodillas el sacerdote amante.
En las altas ventanas de cristal de colores
Cesaron su batir las alas de las aves;
Es la noche del templo, sin luna, sin fervores,
Sin siquiera fantasmas de recuerdo en sus naves.
El templo está vacío. El ara está entre sombras.
Nadie deshoja un solo capullo en sus alfombras;
Ni una sola campana en su silencio canta;
Y en lo alto del altar en el que ya ni pienso.
Sin cánticos, sin flores, sin luces, sin incienso,
Parece que me buscan los ojos de la Santa.