-IV- A una fuente en que salió a mirarse Lísida

By Francisco Gómez de Quevedo y Villegas

Fuente risueña y pura (que a ser río

de las dos urnas de mi vista aprendes,

pues que te precipitas y desciendes

de los ojos que en lágrimas te envío),

si en mentido cristal te prende el frío,

en mi llanto por Lísida te enciendes,

y siempre ingrata a mi dolor atiendes,

siendo el caudal con que te aumentas mío;

tú de su imagen eres siempre avara,

yo prodigo de llanto a tus corrientes,

y a Lísida de la alma y fe más rara.

Amargos, sordos, turbios, inclementes

juzgué los mares, no la amena y clara

agua risueña y dulce de las fuentes.