- IV - En la playa de Barcelona, volviendo de Roma
Pláceme ver el mar cuando se enoja
y a montes de agua montes acumula,
y al experto patrón que disimula,
prudente su temor, puesto en congoja.
También me place verlo cuando moja
la orilla mala vez, y en leche adula
a quien sus culpas lleva o bien su gula
a cortejar cualquier birreta roja.
Turbio me place y pláceme sereno;
verlo seguro, digo, desde afuera,
y éste medroso ver, y éste engañado;
no porque me dé gusto el mal ajeno,
mas por hallarme libre en la ribera
y del mar falso asaz desengañado.