- IV -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

Dícenme, Don Jerónimo, que dices,

que me pones los cuernos con Ginesa;

yo digo que me pones cama y mesa;

y en la mesa, capones y perdices.

Yo hallo que me pones los tapices

cuando el calor por el octubre cesa;

por ti mi bolsa, no mi testa, pesa,

aunque con molde de oro me la rices.

Este argumento es fuerte y es agudo;

tú imaginas ponerme cuernos; de obra

yo, porque lo imaginas, te desnudo.

Más cuerno es el que paga que el que cobra;

ergo, aquel que me paga, es el cornudo,

lo que de mi mujer a mí me sobra.