- IV -

By Esteban Manuel de Villegas

Por sólo despicarme de tu juego

honro a Diana, sacrifico a Ceres;

no más, Amor, no más, pesado eres,

ciego te amé, ya miro que estás ciego.

En daño tuyo, y en mi bien alego

un año de ilusión, pocos placeres;

mas que no sufrirá, quien da a mujeres

dormida la razón, despierto el ruego.

Góceme esta heredad, líbreme el soto

en su espesura cada mes un ciervo

y tú, rapaz, gobierna tu venera.

Que si el mundo se holgara con mi voto,

yo le dijera lo que en mí reservo:

y al fin dijera, que el desdén muriera.