-IV-

By Garcilaso de la Vega

Un rato se levanta mi esperanza.

Tan cansada de haberse levantado

torna a caer, que deja, a mal mi grado,

libre el lugar a la desconfianza.

¿Quién sufrirá tan áspera mudanza

del bien al mal? ¡Oh, corazón cansado,

esfuerza en la miseria de tu estado,

que tras fortuna suele haber bonanza.

Yo mesmo emprenderé a fuerza de brazos

romper un monte, que otro no rompiera,

de mil inconvenientes muy espeso.

Muerte, prisión no pueden, ni embarazos,

quitarme de ir a veros, como quiera,

desnudo espíritu o hombre en carne y hueso.