- IX -

By Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco

En cierto hospedaje do posaba

Amor, vino a posar también la Muerte;

o fuese por descuido o mala suerte,

al madrugar Amor, como lo usaba,

toma de Muerte el arco y el aljaba

(y no es mucho, si es ciego, que no acierte);

Muerte recuerda al fin, tampoco advierte

que eran de Amor las armas que llevaba.

Sucedió de este error que, Amor pensando

enamorar mancebos libertados

y Muerte enterrar viejos procurando,

vemos morir los mozos malogrados,

y los molestos viejos que, arrastrando,

se van tras el vivir enamorados.