- IX -

By Iñigo Lopez de Mendoza

Non es el rayo del Febo luciente,

nin los filos de Arabia más fermosos

que los vuestros cabellos luminosos,

nin gemma de topaza tan fulgente

Eran ligados de un verdor plaziente

e flores de jazmín que los ornaba,

e su perfecta belleza mostraba

cual viva llama o estrella de Oriente

Loó mi lengua, maguer sea indigna,

aquel buen punto que primero vi

la vuestra imagen y forma divina,

tal commo perla o claro rubí,

e vuestra vista társica e benigna,

a cuyo esguardee merçed me di.