Jaime el barbudo

By José Selgas y Carrasco

Aquí está Jaime Alfonso, aquel barbudo

de mano dura y corazón valiente,

que para hacer a la justicia frente,

su propio pecho convirtió en escudo

De todo amparo y protección desnudo

se proclamó señor de Crevillente,

y aun vive en la memoria de la gente

lo que su brazo valeroso pudo.

Hombre de convicción, tuvo ideales,

principios y partido a su manera,

y echó el cimiento del futuro Estado.

Corriente y liberal con sus parciales,

vivir sobre el país fue su bandera;

¿Se puede pedir más? Pues murió ahorcado.