Jean Vauquelin de la Fresnaye

By Fernando Maristany

¡Grato viento de aliento perfumado

que ofreciendo vas bálsamo de flores!

¡Praderas deliciosas en que han llorado

Damoetas y Amarante sus dolores!

¡Umbrío bosque, río susurrante

que buen fin dar supiste a sus azares,

y en halago cambiaste sus pesares,

y una en otra sus alma suspirante!

Quitóles la edad de oro el goce humano;

mas aunque hubieron el deseo sano

de siempre rechazar al amor fuera,

siempre un remordimiento de ternura,

les hizo amar, al ver tanta hermosura,

el viento, el bosque, el río y la pradera.