Juana
Pensando en Juana tomo siempre el sueño,
Juana mi reflexión de noche afana;
pienso en Juana también por la mañana,
y Juana a todas horas es mi dueño.
Juana me desanima con su ceño;
Juana otras veces me parece humana;
severo estoy según me mira Juana;
según me mira Juana estoy risueño.
Sin Juana estoy, y a Juana tengo al lado;
no es imperio el de Juana, es despotismo;
Juana es en mí un espíritu arrimado,
y para Juana no hallo un exorcismo
¿Ves como este soneto está enjuanado?
pues aun más enjuanado estoy yo mismo.