Julio Bruto

By Leandro Fernández de Moratín

Suena confuso y mísero lamento

por la ciudad; corre la plebe al foro,

y entre las faces que le dan decoro

ve al gran Senado en el sublime asiento

Los cónsules allí Ya el instrumento

de Marte llama la atención sonoro;

arde el incienso en los alteres de oro,

y leve el humo se difunde al viento

Valerio alza la diestra; en ese instante

al uno y otro joven infelice

hiere el lictor, y sus cabezas toma.

Mudo terror al vulgo circunstante

ocupa Bruto se levanta, y dice:

«Gracias, Jove inmortal; ya es libre Roma »