L... a E...

By Clemente Althaus

No siempre triste al contemplarme y serio

en los verdores de mi edad florida,

intentes, bella joven, de mi vida

penetrar el tristísimo misterio

De horrendos males cuyo antiguo imperio

padece un alma que jamás olvida

sólo me ha de librar la apetecida

profunda eterna paz del cementerio

Sí, soy bien desgraciado; más no quieras

tan extraños pesares roedores

y desventuras conocer tan fieras:

es bien que para siempre las ignores,

ni de ellas consolarme tú pudieras,

que consuelo no admiten mis dolores.