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By Francisco de Borja y Aragón

En el común descanso de los males,

y en los primeros pasos de la Aurora,

quejoso, Tirsi, sus agravios llora

de Filida cruel en los umbrales.

Los músicos del aire naturales,

a quien primero el Sol naciendo dora,

repiten tristes la canción sonora

con dulces voces, a su llanto iguales.

¡Que tanto puede, amor, una porfía!

Pues siendo de otro su engañoso dueño,

desprecia tan costosa tiranía!

Tema es a veces el mayor empeño,

pues llora el uno, cuando nace el día;

y el otro ríe, cuando muere el sueño.