La ambición

By Antonio García Gutiérrez

Huye, ambición, al ostentoso lecho

donde reposa el feble cortesano:

donde divierte su cuidado en vano

bajo la pompa del dorado techo

Airada oprime tu agitado pecho,

en él aborta tu veneno insano,

y resentido al toque de tu mano

el mundo juzgue a su anhelar estrecho.

Mas nunca imprimas en el alma mía

el hidrópico anhelo de grandeza

dame la paz en que vivir solía.

En mi estado infeliz, en mi pobreza,

no desear tan sólo apetecía,

que es para el hombre la mayor riqueza.