La ausencia

By Alberto Lista

Nace la aurora y el hermoso día

brilla de rojas nubes coronado;

en mi pecho, de penas abrumado,

la sonrosada luz es noche umbría.

De las aves la plácida armonía

es para mí graznido malhadado,

y estruendo ronco y son desconcertado

el blando ruido de la fuente fría.

Brotan rosas el soto y la ribera;

para mí solo, triste y dolorido,

espinas guarda el mayo floreciente.

Que esta es, oh niño dios, tu ley primera;

no hay mal para el amor correspondido,

no hay bien que no sea mal para el ausente.