La casa del poeta

By Juan Cristóbal Nápoles Fajardo

En casa de Don Gil estuve un rato,

y en tanto que le hablara cara a cara

de su grande familia la algazara

por un poco me pone mentecato

Estaba la mujer fregando un plato,

un chiquillo arrastraba un cuchara,

y un negrito infernal con una vara

zurraba sin piedad a un pobre gato

La familia de hambre se moría,

y la pobre mujer una peseta,

para pan al marido le pedía.

Pero Don Gil escucha y no se inquieta,

pues vendió su taller de sastrería

y hace catorce meses que es poeta.