La casada

By Rosario («Crisantema») Sansores

¡Dulce Mari Rosa, cuán emocionada

vistió aquella noche su traje nupcial!

¡Qué júbilo inmenso brillo en su mirada

y avivó sus labios de suave coral!

Cuando el sacerdote, con su voz pausada,

pronunció las breves frases de ritual,

inclinó la frente trémula y turbada,

teñida en rubores su faz virginal.

Después el idilio La noche de bodas

La excursión al Norte Lo mismo que todas

las mujeres, tuvo su luna de miel

Para ver que el lento correr de los años,

su ilusión, herida por los desengaños,

se agosta lo mismo que un rojo clavel.