La cigarra
Amor del sol, mi origen es divino;
embelesado Sócrates me oía;
delicias era de la Grecia un día;
me habló Virgilio en verso peregrino.
Cantar, amar, morir es mi destino
Yo de la ciencia gaya en la porfía,
el premio soy que el trovador ansía
Canto la siesta en odorante pino.
Soy la cigarra; en el tendido llano
nací de junio en el calor primero,
alma del trigo y su fecundo grano;
y enamorada de la luz espero,
la encendida mañana del verano,
y canto el sol y cuando canto muero.