La desesperación

By Juan Bautista Arriaza

Inhumano destino, dura suerte,

furia de amor cebada en abatirme,

¡cuándo te cansarás de perseguirme,

y yo descansaré de padecerte!

Mas tu cruel constancia ya me advierte,

que en el averno has hecho voto firme

de no cesar con penas de afligirme

hasta el instante mismo de mi muerte.

Muerte, pues si remedio de mis males

has de ser, ¿en qué tarda tu venida?

Corta ya mis espíritus vitales;

no tu pálido aspecto me intimida,

que será el ver que pisas mis umbrales

el único placer que tuve en vida.