La duda

By Aureliano del Castillo

Entre la sombra que al pavor provoca

cruzada a trechos por destellos rojos,

sobre un techo de pálidos abrojos

la diosa vela que este siglo invoca

Sus manos pulverizan cuanto toca;

de reír y llorar viénenle antojos,

y si hay perlas pendientes de sus ojos,

otras se ven en su entreabierta boca.

Yace rota a sus plantas una lira,

todo gastado en su redor se advierte,

libro, cetro, laurel, lábaro, espada

¡No te acerques, mortal, que si te mira

tu divino cerebro se convierte

en escoria, en ceniza, en polvo, en nada!