La envidia

By José Selgas y Carrasco

Helado el corazón y el alma loca,

implacable en el odio que la inspira,

ennegrecen sus ojos cuando mira,

y mancha con sus manos cuanto toca.

El bien ajeno su furor provoca,

y en las sordas tristezas de su ira

envenena el ambiente que respira,

y es su legua un puñal y es hiel su boca.

Así nace, así vive, así perece;

el tormento que más la desespera

está en el menosprecio que merece;

y si alguna virtud tener pudiera,

con el rencor que todo lo aborrece

a sí misma también se aborreciera