La esquivez vencida

By Juan Meléndez Valdés

No temas, simplecilla, del dichoso

galán pastor no tardes la ventura;

apenado a ti corre; su ternura

premio al fin halle y su anhelar, reposo.

De rosa en la coyunda el cuello hermoso

pon al yugo feliz; la copa apura

que amor te brinda, y de triunfar segura

entra en lides suaves con tu esposo.

¡La vista tornas! ¡Del nupcial abrazo

huyes tímida y culpas sus ardores

el rubor virginal la faz teñida!

Mas Venus... Venus... su genial regazo

sobre el lecho feliz llueve mil flores

que Filis coge, y la esquivez olvida.