La eterna luz del pensamiento mío

By Marcelino Menéndez Pelayo

Con larga mano te otorgó, señora,

virtud, gracia y nobleza el alto cielo;

es tu casta hermosura rico velo,

digno del alma regia que atesora.

Tú del místico fuego guardadora,

del desvalido perenal consuelo,

pasas haciendo bien por este suelo:

la santa caridad tu techo mora.

Prez y decoro de tu estirpe clara,

luz de tu esposo, gloria de tus lares

más que por timbres cien, por ti soberbios.

El sabio Salomón te comparara

a la amante mujer de los Cantares,

a la fuerte mujer de los Proverbios