La eternidad de Dios

By Salvador Bermúdez de Castro

¡Jehová! ¡Jehová! yo anhelo tu presencia;

soy un gusano que sacude el cieno:

mi vista entre la atmósfera del trueno

se baña en tu mortal omnipotencia

Tu aliento es luz; la eternidad tu esencia,

mientras lóbrego abismo de horror lleno

arrastra y quiebra en su insondable seno

del vil mortal la mísera existencia

Los años que con años se confunden

del tiempo móvil a la planta alada

más rapidez en su carrera infunden;

y a los ojos de Dios la edad pasada,

los millones de siglos que se hunden,

menos son que un momento, son la nada.