La felicidad

By Augusto Yanguas Alcayde

Me arrulló como madre cariñosa;

me acarició sencilla y complaciente;

y hasta sentí en los rizos de mi frente

sus labios hechos de jazmín y rosas..

De mi existencia en la mañana hermosa

aspiramos los dos el mismo ambiente,

y ambos bebimos en la misma fuente

de la inocencia el agua deleitosa

Mas una vez, en su amoroso exceso,

corrió a mi cuna, la encontró vacía,

lloró su amor perdido y su embeleso,

y al sorprenderla, por desdicha mía,

ya casi avergonzada, me dio un beso,

y no la he vuelto a ver desde aquel día.