La fiesta de Venus – II

By Vicente Wenceslao Querolt

Sunium extiende la azulada sombra

de su alto promontorio sobre el lecho

de las calladas ondas, y en la cumbre

blanco se eleva de Minerva el templo,

donde Platón meditabundo entabla

coloquios con las musas del silencio.

De allí descubre los pasmados ojos

todo el golfo del África, y los senos

de sus risueñas costas, y el enjambre

de sus pequeñas islas que, en el terso

cristal, parecen cual bandada de aves

fugitivas del África, que el sueño

detuvo allí una noche, y que a otros climas,

tornando el alba, emprenderán su vuelo.