La gota amarga

By Julio Herrera y Reissig

Soñaba con la Escocia de tus ojos

verdes, los grandes lagos amarillos,

y engarzó un nimbo de esplendores rojos

la sangre de la tarde en tus anillos

En la bíblica paz de los rastrojos

gorgearon los ingenuos caramillos

un cántico de arpegios tan sencillos

que hablaban de romeros y de hinojos

¡Y dinos en sufrir! Ante aquel canto

crepuscular, escintiló tu llanto

Viendo nacer una ilusión remota,

callaron nuestras almas hasta el fondo

y como un cáliz angustioso y hondo

mi beso recogió la última gota.