La gracia

By José Selgas y Carrasco

Dame, Señor, el poderoso don

en que el prodigio de tu gracia esté:

venda mis ojos, y al luz veré

que atribulada busca mi razón

Derrama en mi ulcerado corazón

el bálsamo divino de la Fe;

disipa las tinieblas, y saldré

del abismo de tanta confusión

Y brillando en continua claridad

este arroyo de amor que siento en mí,

reconozca y confiese la verdad,

y pueda el alma enamorada así,

al comprender tu excelsa eternidad,

perpetuamente complacerse en ti.