La guerra de dos pueblos

By Manuel del Palacio

Eran ayer hermanos: de la ciencia

los dos propagadores se llamaban,

y la industria y el arte cultivaban,

felices en la paz y la opulencia.

Un hombre, en hora de fatal demencia,

irritó sus pasiones, que callaban,

y hoy con mares de sangre quizá lavan

el impuro borrón de su conciencia

¡Madres! Mañana al despuntar la aurora

no busquéis del hogar en los confines

al que vuestras venturas atesora

¿El eco no escucháis de los clarines?

¡Tras ellos va la furia soladora

de esta maldita raza de Caínes!